Tres amistosos, tres buenas victorias. No hablaré en ningún caso de equipos malos, buenos o regulares. El palizón ante Portugal tiene dos connotaciones claras: si bien es cierto que el conjunto que dirige el ex seleccionador nacional Moncho López no pasaría de la ronda de clasificación de cualquier campeonato, no menos cierto es que la selección de Aíto mostró un potencial con el que muchos sonábamos. Cierto es también que llevamos unos tres años saboreando las mieles del triunfo de nuestra selección, fardando de equipazo -que sí lo tenemos- y degustando cada victoria (Mundial y plata en el Europeo) como si fuera un auténtico caviar Beluga. Pero visto lo visto, creo que la cima de esta selección está aun por ver. Jugadores talentosos como Rudy o Ricky -por poner dos pequeños ejemplos- nos puede llevar a la época más dorada de nuestro baloncesto en los próximos seis-siete años. Figuras ya consolidadas como Gasol, Calderón, Garba, Jiménez… unidas a las jóvenes promesas, que no son tal puesto que ya han demostrado su gran valor, nos deben permitir soñar… para que podamos pellizcarnos y comprobar que lo del Mundial no fue un sueño.
Aíto tiene las llaves para volver de Pekín con otro oro… y lo conseguiremos! ¡Ya vereis!