Me gusta que las cosas estén lo más planificadas posibles, luego el juego de la improvisación ya aparecerá tarde o temprano, porque por mucho que planifiques, prepares, escribas… en un punto de esta planificación aparecerá algo con lo que no contabas, y entonces tendrás que improvisar.
Planificar e improvisar. Improvisar y planificar. Juntos son términos que asustan. Pero entendámoslos como un todo. Es decir. ¿Sería posible planificar la improvisación durante la temporada? ¿Podemos predecir qué o quién nos hará salir de nuestro guión?
Sin duda, los años de experiencia en los banquillos te pueden dar una ligera idea de lo que puedes encontrarte. Y más si hace años que estás en el mismo club. El funcionamiento y la idiosincracia de cada uno de ellos nos puede aportar unos valores importantísimos en nuestra planificación y su consiguiente apartado de “Improvisaciones”.
En pocas palabras, no sólo debemos planificar los entrenamientos, las duraciones, las cargas, los aspectos tácticos… Debemos tener presente y muy en cuenta también las veces que deberemos dejar de un lado la planificación que tan brillantemente hemos escrito y preparado durante el mes de agosto, y entrar al ruedo y torear de la mejor manera que sepamos.
Para mi, éste será un año en el que no planificaré nada. Una vez tomado el cargo de padre responsable -cargo que llego ocupando con mucho orgullo desde hace casi seis meses-, he decidido tomarme un año sabático. He aquí mi planificación: no planificar nada. Pero… ¿deberé improvisar? Quien sabe… ¿y si llega un club a media temporada?
22 July 2008 – 13:42
Ya les pedí perdón una vez y debería volver a hacerlo. Tengo esto totalmente abandonado, así no conseguiré crear quorum suficiente que quiera leer mis posts.
Pero bueno, yo sigo a lo mío, que hacer de padre tiene lo suyo.
Como dice el título, ahora es tiempo de pausas. De pensar. De ver. De oir. Y de callar. He escuchado varias propuestas de clubes dispares. Pocas ofertas, eso sí. Y lo hablaba con uno de ellos: me parece maravilloso que cada club tenga una forma de trabajar distinta. Eso, sin lugar a dudas, beneficia el baloncesto. Aunque al final, quien mejor lo haga es quien se llegará el gato al agua, por supuesto.
Lejos, pero, de confrontar y de dirimir qué club trabaja más o mejor, lo que toca ahora, después de escuchar, es ver. Será la semana que viene, un grupo junior femenino. A ver si son capaces de sorprenderme. Porque de lo contrario, lo tengo claro: año sabático.
Tengo este blog totalmente abandonado. ¿Desencanto? No, estrés.
Traer una hija al mundo es algo laborioso y delicado, que te toma mucho tiempo. Ya nada es igual, así que cuento con su indulgencia por el tiempo transcurrido sin postear absolutamente nada.
Pasados unos meses, las cosas alrededor de mi mundo baloncestístico han cambiado. Dejé el sénior B por divergencias entre la manera de transmitir mi baloncesto y la manera de recibirlo por parte de algunas jugadoras. ¿Reproches? Quizás, pero prefiero hacer autocrítica que no lanzar pelotas fuera. Siempre he tenido claro que uno es como es y no puede actuar de diferente manera. Uno no puede tener un carácter duro en la pista si fuera no lo es. Ni mucho menos puede intentar ser otra persona cuando sabe que no lo va a ser. Una cosa es el carácter particular, y otra cosa muy distinta es el baloncesto que quieras transmitir. Puedes transmitir el baloncesto de aquel entrenador que tanto te gustó, pero no con su carácter, porque tu no eres así. Deberás enseñarlo con tu carácter, y adaptar el baloncesto que te entusiasmó del entrenador X con tu manera de ser. Cuando consigas eso, o parte de ello, empezarás a crear tu mundo, tu baloncesto. Eso es lo que la experiencia me ha dado esta temporada. Lo importante de cada temporada es eso, ir sumando, como en un partido, hacer acciones que ayuden a sumar, aunque sea poquito a poco.
De todas maneras, difícil era que me quedara en casa sin hacer nada más, así que acepté la propuesta de estar de ayudante en el primer equipo, en Copa Catalunya, con una clara intención: no llevar el peso de la dirección de un equipo (que a la postre era lo que perseguía esta temporada) y seguir aprendiendo. Hay mucho camino por recorrer.
Sin duda alguna, Aíto García Reneses vive sus mejores momentos desde que llegó a Badalona. Lo cierto es que el club apostó fuerte por el técnico madrileño, y pese a que los grandes títulos nunca han conseguido llegar, se ha tenido paciencia y se ha creído en su proyecto.
Es complicado en los días que corren que toda una parroquia local venere a su técnico sin haber conseguido títulos (sólo la FIBA Cup hace dos años y 2 Lligues Catalanes). Precisamente, en la final de este año, que enfrentó al conjunto badaloní con el Akasvayu en Badalona, tuve ocasión de presenciar algo que me asombró. Faltaban unos 25 minutos para que empezara el partido, y parte del público se iba poniendo en pie e iba aplaudiendo, con la mirada fija en la pista. Tuve que mirar hasta dos veces para darme cuenta que el público estaba aplaudiendo la figura de Aíto García Reneses, en su entrada en la pista, dirección a su banquillo.
Sin duda fue algo que me asombró. Quizás pase en otras canchas, no lo sé. Pero me sorprendió verlo en Badalona, siempre tan críticos con su equipo. Esta vez, todos van a una: club, equipo y afición. Y eso, seguramente, es parte del éxito actual del DKV Joventut. ¡Que siga la fiesta!
Video del partido jugado en Lleida entre el CB Lleida y el mio propio, la JET de Terrassa. Resultado final: 71-46. Malísimo partido el jugado ante un equipo que se presentaba igual que nosotros después de dos jornadas: con dos victorias.
Aun así, ya no sólo el juego no se salvó, sinó la actitud del equipo: pérdidas tontas de balón, ataques sin sentido, floja defensa… Ya hace tiempo que me vengo quejando de las maneras cómo podemos mantener a la jugadora intensa y activa dentro de la pista.
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