Diga’m
Frases y pensamientos 29 September 2009
autor: adminDiga’m que necessites carinyo…
Diga’m que necessites tendresa…
Diga’m, només amb un “guinyo”…
Què puc fer per tenir-te sencera.

Diga’m que necessites carinyo…
Diga’m que necessites tendresa…
Diga’m, només amb un “guinyo”…
Què puc fer per tenir-te sencera.
I’m not sure where i am,
but my heart shouts of pain.
This room is out of my mind
and my heart writes with your eyes.
La vida són infinitat de fils
que combinen la nostra soletat
amb la soledat dels demés.
Els fils són camins
llargs, infinits, misteriosos.
Camins per fer
i que ens formen la personalitat;
i ens apropen a altres cossos.
Per coneixe’ls.
Per descobrir-los.
Per viure-los.
Avui el sol ha sortit dues vegades.
No te engañes. Él es una pieza de TENTE y tu eres una pieza de LEGO. Por mucho que quieras, nunca conseguireis encajar.
Acabo de deshacerme de mi vieja guitarra. Una guitarra que no me ha ayudado a convertirme en un famoso guitarrista, ni mucho menos he aprendido a tocarla. Eso sí, ha servido durante años a mi hermano, que él sí le ha sacado provecho.
Por circunstancias de la vida, que no vienen al caso, la guitarra se quedó en casa, reposando su hueco vientre esperando a que viniera otro afilador de hilos y la hiciera resonar. Una fortuita caída la llevó al suelo. ¡Qué mala suerte, la de la guitarra, mi primera guitarra! ¡Qué mala suerte la mía! ¡Y la de mi hermano!, que siempre que venía a casa, nos deleitaba con unas cuantas notas lanzadas a modo de desafío. Mi única respuesta era afilar la guitarra de la XBOX. ¡Qué ocurrencias!, ¿verdad?
La verdad es que la pobre siempre estuvo apartada, a la vista de nadie. Su color marrón no la hacía agradable a los ojos de las visitas que acudían a casa.
Con la excusa de la caída -quien sabe si se trató de un suicidio, el de la guitarra, en plena noche, que se atrevió a tocar el suelo desde un metro y medio de altura- ha pasado a mejor vida.
Con cierto temor y mirándomela con cierta resignación y cierto desprecio, pues mi guitarra nunca me quiso entre mis brazos, me la miraba ascensor abajo. Algunos transeúntes, ajenos al momento que estaba viviendo, el de deshacerme de algo propio, como si de un familiar se tratara, de un ser querido, me miraban sin más. Algunos siguieron, de reojo, el paseíto que di desde el portal hasta los contenedores de basura, apenas veinte metros. Contenedores mal olientes de haber pasado todo un domingo al sol, un domingo de julio, de los de treinta y tantos grados a la sombra. Un contenedor semivacío, como la caja rota de mi guitarra, vacía de humanidad cuando estaba colgada en una estantería, pero llena de emotividad y sentimiento cuando mi hermano lograba acariciarle sus cuerdas, que emitían música que yo nunca conseguí igualar, ni mucho menos con la guitarra de plástico de la CAJA X.
Y allí acabó mi guitarra, en un contenedor maloliente a pescado refrito, a restos de verduras que ahora ya eran comida para cualquier bicho hambriento. Enseres de otros tantos de cientos de personas anónimas que, como yo, se deshacían de sus sobras siguiendo el ritual diario. Y ahora, todo ello, todas aquellas sobras, aquellos desechos inanimados, sin vida, serían los compañeros de viaje, en su último viaje, antes de acabar triturada y hecha trizas, de mi guitarra. Ahora ya, mi ex guitarra.
Un cop vaig somiar que podia parar el món
entre riures, plors, cants i converses tallades,
era capaç de córrer, volar i caminar per tot.
Vaig anar directe al lloc on vivia algú especial:
la noia que no sap de quin color té els ulls;
en un país alegre, de colors, màgic i sensual.
La vaig buscar entre les flors més salvatges
la vaig cridar entre rius cridaners plens de vida,
i allà estava enfilada al seu bell carruatge.
M’hi vaig plantar davant, la vaig poder olorar,
aroma de roses fresques tallades un matí humit,
ulls preciosos, brillants i intensitat en el seu mirar.
Allà hi vaig veure la verdor del bosc florit,
el blau del mar obert sota un cel estelat,
una mirada brillant com el millor dels espills.
Em vaig quedar embadalit, sense paraula.
Vaig quedar-me quiet, també paralitzat.
Vaig somiar que el somni, mai no acabava.
Pasadas unas semanas de la ya famosa frase de nuestro ex presidente Aznar, afirmando que en Irak se vive mucho mejor ahora, no puedo más que quedarme perplejo e incrédulo ante tal barbaridad. Seguramente el sí vive mucho mejor: retirado de la política oficialmente (no oficiosamente, por supuesto), ganándose la vida dando conferencias con un inglés de barrio y cobrando una pasta gansa a final de mes, sin apenas esfuerzo. Sí. El vive bien. Y para conseguir ese estado de bienestar sólo le faltó pulsar el botón que manda a los soldados a la guerra. Click. Y miles de soldados en busca y captura de no se sabe qué, en una tierra desconocida llena de personas como tu y como yo. Todo ello para arropar a su amigo tejano del alma, quien a su vez, recurrió a la guerra con el fin que recurrió Bush padre: los campos de petróleo. ¿Acaso no hay miles de dólares en juego en Irak como los hubo en Kwait? Bush father amasó una inmensa fortuna, no sólo consiguiendo el poder de las minas petrolíferas de la zona, sinó también en la industria armamentística estadounidense, lo mismo que Bush hijo: puro interés económico y nada más. Puro placer, pensando en el bienestar personal y en incrementar la fortuna privada de cada uno. ¿Cuántas relaciones habrá entre las industrias armamentísticas de Bush y de Aznar? ¿Cuánto habrá ganado el del bigotito por esa guerra?
Me temo que mucho. Y esto es lo triste. Uno llenándose el bolsillo y ampliando sus arcas, y otros muriendo día sí y día también, no sé sabe aún porqué.
Mejor estaría nuestro ex presidente calladito, que tanto vino no le senta demasiado bien.